REDES, espacios móviles de arte y cultura* por Cecilia Barraza**

REDES

REDES***, espacios móviles de arte y cultura es una iniciativa itinerante que fomenta Fundación Televisa en la Ciudad de México con el ánimo de abrir canales de percepción y apreciación a las comunidades de cada entorno local urbano visitado. ¿Cuáles son las estrategias para lograrlo? El trabajo con la comunidad vía la cultura, el diálogo y la divulgación social. Lo anterior es el objetivo y las estrategias del proyecto REDES, no obstante, me gustaría hacer una reflexión sobre la conceptualización, la gestión y la aplicación del mismo.

El nombre

REDES, el nombre, surge luego de un tiempo de trabajar en la conceptualización de esta iniciativa y lo hace de manera natural, más como deseo y voluntad que como hecho consumado. La propuesta a desarrollar iba más encaminada a trabajar el tema de accesibilidad artística y cultural en condiciones complejas de ciudad. La Ciudad de México presenta un déficit de equidad cultural, pues tiene concentrada su infraestructura en un perímetro triangular en la zona centro y otra más en torno a Ciudad Universitaria, en la zona sur. Esto no quiere decir que no existan propuestas aisladas como Casas de Cultura delegacionales, bibliotecas públicas, etc., noobstante, el poder de convocatoria de estos espacios es cada día mas reducido por insuficiencia de presupuesto, exceso de burocracia y una incipiente formación de gestores culturales en el país.

La idea de “llevar” arte y cultura a diferentes zonas en la ciudad parecía pobre, falta de imaginación y relativamente sencilla. Paralelo a esto, a nivel personal, comenzaba a trabajar el complejo tema de la cultura urbana en una megalópolis que cada día aparenta estar más y más fracturada socialmente, que presenta en las estadísticas de la prensa índices altísimos de inseguridad y en donde existe un profundo desconocimiento sobre lo que es la misma ciudad: su historia, su crecimiento, los barrios tradicionales, su cultura, etc. Así surge la idea de establecer diálogos con las comunidades visitadas y tender redes de conocimiento, de intereses, de propuestas y creación. La hipótesis que se presenta en el proyecto general es:

Partimos de la idea de que la ciudad no se puede entender como un todo homogéneo… es necesario trabajar a nivel local con la ventaja que esto implica: percibir las particularidades de la ciudad multicultural, multiétnica, en definitiva, heterogénea. En lo local se amasan las identidades, se crean los sentidos sociales y se generan colectividades que sistematizan su historia, sus experiencias y se resignifican simbólicamente (Aguilar: 1999). Al trabajar en los ámbitos locales (barriales) saldrán a la luz las diferencias que enriquecerán el proyecto.

En definitiva, el diálogo es lo que nos lleva a nombrar la Red y esto en sí mismo tiene una connotación interesante: la red no es posible sin la escucha y la palabra.

La gestión

La propuesta de un proyecto nuevo en el campo de la gestión implica el ir definiendo sistemáticamente las siempre nuevas formas de operación, definición de tareas, obligaciones y reparto de responsabilidades. La primera red de trabajo se establece desde la Fundación con un grupo de personas que desarrollamos REDES, asimismo, REDES se asume como una iniciativa itinerante, lo que quiere decir que define un destino urbano y busca establecer redes de trabajo con:

• Instituciones que permanezcan en la zona y tengan una vocación cercana a los objetivos centrales del proyecto (aún con modo distinto de llegar a los fines).

• Personajes clave en la zona por su edad, tiempo de residencia, presencia en el barrio, labor que desempeñen o quehacer con la comunidad.

• Asociaciones que trabajen en la zona con temas de interés cercanos a

REDES.

• Investigadores (antropólogos, historiadores, especialistas en el barrio y la ciudad), asesores en la gestión cultural, instancias y organismos con intereses en la zona seleccionada, etc.

En esta labor se fundamenta el sostenimiento del proyecto pues, como mencioné anteriormente, el trabajo que se realiza es temporal y pretendemos que arraigue entre la comunidad para asegurar su operación en el futuro. ¿Cómo lograrlo?

• La primera red es la institucional. Al definir la zona e investigar acerca de ella a nivel documental y de trabajo de campo, se definen los espacios idóneos para desarrollar un espacio interdisciplinario que convoque verdaderamente a la comunidad local. Este debe presentar posibilidades de lugar (institución) y cercanía con los intereses de REDES para definir en conjunto: acondicionamiento de espacios, infraestructura donada, contenidos de trabajo y modelos de operación que prevalezcan en el futuro.

• Los personajes clave irán ofreciendo propuestas temáticas de talleres y actividades, así también se convoca a la comunidad a sumarse a la tarea de armar un centro documental sobre la zona y para ella misma que quede depositado ahí mismo.

• Los estudiosos sobre la zona y las instancias implicadas participan en momentos de la gestión o en el apoyo mismo a la comunidad, vía asesoría, recursos materiales, documentación, etc.

Es importante subrayar que el punto nodal no es desgastar aún más el concepto de red, palabra por demás escuchada en entornos laborales y entre gestores que cada día tienen más la consigna de desarrollar proyectos estableciendo vínculos institucionales con diferentes fines: para obtener apoyos económicos, adquirir mayor prestigio al estar cerca de tal o cual institución, diversificarse en funciones o internacionalizarse. Sin duda sabemos que es importante esta faceta de los préstamos institucionales, no obstante, las redes que nosotros queremos tender son las redes de sentido, de deseos y de ideas más allá de logos y créditos: única forma de sostenimiento real.

La operación

El diálogo con la comunidad se basa principalmente en las temáticas centrales que le dan sentido a las actividades ya que convocan de manera directa a la comunidad: la memoria y sus lugares.

La memoria, pensamos, cobra vida en el momento de ser transmitida de unos a otros; esta definición puede ser también aplicada a la cultura. La cultura, dice una definición antropológica, incluye los modos de transmisión, de interpretación y reinterpretación de los hechos a partir del diálogo, del legado de tradiciones, de formas de vida, de percepción de la realidad, etc. Esta importancia conferida a la memoria y los espacios urbanos la hemos canalizado en varias actividades entre ellas:

• Narrando la propia historia y cultura de la zona visitada desde otras perspectivas, en otros tiempos y con distintos soportes mediáticos que cuenten de manera distinta lo “siempre visto” y ya no valorado por la cotidianidad.

• Recuperando la crónica del sitio por sus habitantes.

• Reutilizando monumentos o espacios patrimoniales con valor simbólico por la gente del lugar y la ciudad.

• Impactando y añadiendo valor al entorno vía la divulgación social.

Como ejemplo, cito una actividad llamada “El club de los memoriosos, círculo de diálogo”. En él se evocan sucesos de ayer y de hoy, pero también se comparten saberes, los recuerdos de unos desatan los recuerdos de los otros y en ese instante sucede la magia del reconocimiento al otro: depositario de un recuerdo especial, de un saber, de una experiencia que, a partir de ese momento, se vuelve vivencia compartida. La memoria, entonces, es depositaria de los recuerdos del pasado, pero también de los hábitos del presente. La primera es la que nos permite ensoñar, evocar pero también reaprender. La segunda, la memoria de uso intensivo, permite que los viejos, los adultos, incluso los jóvenes, logren levantarse cada día a realizar sus actividades. La memoria nos hace vivir cotidianamente y no exactamente de manera estática (como se puede pensar que es la memoria como imagen única e inamovible).

La memoria tiene como materia prima el pasado pero también los lugares en que ocurrieron tales o cuales hechos. La conciencia de los entornos locales, de su transformación, de su estado actual, permiten que las personas se sientan “en casa”. No obstante, la ciudad cada día está menos conformada para que las personas se sientan así. Entre nuestros objetivos de operación esta la revaloración, desde los entornos inmediatos hasta la valoración de la ciudad, iniciamos con la propuesta de recuperar, a nivel percepción, apreciación, aquellos espacios que se volvieron lugares en el instante de vivirlos, recorrerlos, incidir en ellos y que lo vuelvan a ser, hoy en el presente.

Para finalizar comento que cada una de las actividades que vamos proponiendo le vamos dando continuidad a través de talleres de capacitación para aquellas personas claves que van posicionándose en el espacio con el interés de continuar en el futuro las acciones propuestas por REDES.

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Artículo cedido por la autora al Portal Iberoamericano de Gestión Cultural para su publicación en el Boletín GC: Gestión Cultural Nº 14: Redes culturales, julio de 2006. ISSN:1697-073X.
Acceso directo: http://www.gestioncultural.org/boletin/2006/bgc14-CBarraza.pdf
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Coordinadora general de REDES, espacios móviles de arte y cultura
cecilia@redesmoviles.org.mx
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***www.redesmoviles.org.mx
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fotografía sohumanmx.wordpress.com
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